2°
SEMINARIO INTERNACIONAL DE SEGURIDAD AEROCOMERCIAL
EN LA ERA DE LA GLOBALIZACIÓN
Palabras
del Secretario General de la APTA Ricardo Cirielli
Buenos Días, Como decíamos ayer, al inaugurar
nuestro 1er.Seminario sobre Seguridad Aerocomercial,
desde hace ya tiempo en nuestra Institución Sindical
comenzamos a preocuparnos por la calidad del mantenimiento
aeronáutico en nuestro País y en el Mundo
con su inevitable incidencia en la seguridad del transporte
aéreo. Esta seria preocupación generó
nuestro proyecto, para defender el derecho a la vida de
pasajeros y trabajadores aeronáuticos bregando por
optimizar la seguridad en vuelo que ofrecen las empresas
aerocomerciales. Similar motivación moral y compromiso
profesional nos ha llevado a emprender el arduo desafío
y esfuerzo de realizar este 2do Seminario sobre Seguridad
Aerocomercial, con un análisis actualizado luego
de cuatro años de efectuado el Primero y especialmente
luego del dramático giro histórico que significaron
para el destino de la humanidad los atentados terroristas
realizados en los EE.UU. el 11 de septiembre del 2001, materializados
precisamente a través de aeronaves aerocomerciales
utilizadas como misiles. Esa colosal tragedia, no sólo
eliminó en escasas horas miles de vidas humanas,
sino que también asestó un golpe devastador
a las finanzas y la fuerza laboral de la industria aérea
de los EE.UU., sin excluir tampoco de esas terribles consecuencias
a las del resto del mundo. La onda expansiva de los atentados
del 11 de septiembre ha alterado significativamente todos
los parámetros de la aviación aerocomercial
en nuestro Planeta. Y esa forzada perturbación, que
aún no ha cesado, debe ser necesariamente analizada
por nosotros con relación al mantenimiento y reparación
de aeronaves aerocomerciales y su incidencia en las compañías
de transporte aéreo de pasajeros y carga. Este es
el objetivo de nuestro encuentro, que creo es indispensable
que comience con un comentario general sobre algunos de
los hechos más destacados ocurridos en los últimos
años en nuestro País. A los dos accidentes
aerocomerciales ocurridos antes del Primer Seminario, que
fueron los de la empresa Inter-Austral, en 1995, donde una
azafata cayó al vacío de un avión CASA,
de fabricación española y el de la empresa
Austral en 1997, donde murieron 74 personas, se le sumó
la catástrofe de la empresa LAPA, en 1999, donde
fallecieron 67 personas. Esta Empresa había sido
reiteradamente denunciada por nuestra Asociación
Sindical debido a sus falencias y transgresiones en el cumplimiento
de los procedimientos, relacionados con su mantenimiento
aeronáutico, incluso durante el transcurso del Seminario
anterior, se denunció al propietario de entonces
por arribista e inescrupuloso, puesto que afirmaba públicamente,
con temeridad y autoridad: "Con los aviones me gusta
ganar, jugar y ganar plata o ser experto en costos bajos
y en vender barato"... Y que luego concluyó,
como era de esperarse, que el accidente de su empresa fue
por mala suerte. Un perfecto ejemplo de lo que no debe ser
un empresario por lo menos dentro de la aviación
aerocomercial. Todos los vinculados a esta actividad en
nuestro País, debemos estar atentos e impedir émulos,
tanto nacionales como extranjeros de esta clase de empresarios,
comenzando por los organismos con incumbencia del Estado
Nacional. Los resultados judiciales, financieros y comerciales
fueron trágicos también para las compañías
involucradas. Tuvieron como consecuencia que Inter Austral
no exista más en el mercado, que los aviones CASAS
sean devueltos a España y que LAPA debiera ser vendida
para sobrevivir con otros dueños y con otra administración.
Respecto de la empresa Austral, también padeció
similares penurias que las otras, si continúa existiendo,
fue porque su control estaba bajo la falaz y ominosa administración
del Estado Español y porque su destino está
ineludiblemente ligado al de Aerolíneas Argentinas,
nuestra línea aérea de Bandera. En síntesis,
nuevamente se comprobó que no invertir en seguridad
aérea, no sólo mata seres humanos sino también
empresas. Con respecto a las cuestiones sobre seguridad
en vuelo, aún pendientes en la Argentina, podría
sin inconveniente remitirme a las doce propuestas para alcanzar
la seguridad en el transporte aéreo argentino, elaboradas
por nuestra Institución en 1999. Todas aún
tienen vigencia y se hallan incumplidas total o parcialmente
pero sólo voy a referirme a las que se expusieron
y comentaron sobre nuestro Primer Seminario.
-Separación
de las competencias y jurisdicciones de la aviación
civil y militar. Desde hace mucho tiempo APTA viene
bregando y no es una propuesta en soledad sino todo lo contrario,
por la independencia en nuestro País de todas las
actividades referidas a la aviación civil, educativa,
regulatorias, de administración, investigativas,
de las específicas de la aviación militar.
No importa si los profesionales que vayan a integrar los
organismos públicos competentes sobre la aviación
civil, sean de ese origen o de origen militar mientras sean
los más idóneos para cumplir con sus funciones,
pero si que los Entes respectivos estén bajo el control
civil. Eso permitirá al Estado una asignación
más eficiente de recursos humanos y financieros y
un control más directo y amplio de las Instituciones
implicadas. Los 200 países que integran la OACI,
concuerdan con esta opinión de APTA, aún no
ha habido cambios sobre esta cuestión desde la organización
del Seminario Anterior. -Modificación de los montos
indemnizatorios pagados a usuarios y trabajadores por fallecimiento
en accidentes aéreos. El monto continúa siendo
ínfimo e insuficiente, $75.000, unos, aproximadamente,
20.000 dólares, con lo cual se promueve que las aseguradoras
de riesgo de trabajo y las compañías de seguros,
no impulsen la calidad de la seguridad aérea que
brindan las empresas aerocomerciales a las que le dan cobertura
y que a dichas empresas les sea más beneficioso pagar
bajísimas primas que invertir en mantenimiento y
capacitación para brindar la máxima seguridad
en vuelo a sus usuarios. Bajo esta condiciones es más
barato matar pasajeros que cuidarlos.
-
Transparencia pública para conocer los antecedentes
de seguridad aérea de una línea aerocomercial
y la evolución de las investigaciones en accidentes
aéreos. No existieron acciones por parte
de nuestro Estado y/o de los Entes de contralor de la actividad
aerocomercial para llevar a cabo estas iniciativas copiadas
-no es malo copiar lo bueno-, de la que desde hace años
se hace en los EE.UU. respetando el derecho a la información
de sus ciudadanos, por intermedio de un número telefónico
gratuito o un sitio de Internet para conocer antecedentes
sobre seguridad aérea de una compañía
y con audiencias públicas, tanto para los familiares
de las víctimas como para la sociedad en general,
a los efectos de que puedan monitorear de cerca lo que sucede
en las distintas etapas de una investigación por
accidentes, ambos procedimientos contribuyen directamente
a estimular la seguridad aérea de las empresas mediante
la información que sobre la misma pueden acceder
los usuarios, la cual sin duda incidirá, como bien
saben las compañías, respecto de la decisión
que ellos toman para elegir transportador aéreo.
-Dictado
de Cursos de Capacitación sobre Factores Humanos
en Mantenimiento (MRM). Sobre
este tema que fuera desarrollado centralmente durante nuestro
Primer Seminario que ya había sido ampliamente expuesto
en nuestro informe sobre Seguridad Aérea en 1997,
si podemos afirmar, sin demasiada euforia por supuesto,
que su análisis y difusión registró
avances y beneficios concretos para nuestra industria aerocomercial,
muy incipientes y muy alejados aún de lo deseable
y necesario pero adelanto al fin. En primer lugar el fruto
o el provecho más importante ha sido instalar el
tema entre los participantes de nuestra actividad aerocomercial,
trabajadores, usuarios, funcionarios públicos, ejecutivos,
docentes, etc., todos a partir del Seminario anterior y
de la abundante y minuciosa información teórica
y práctica, transmitida por nuestros expositores
de entonces, tomaron conocimiento y conciencia de los grandes
errores de los problemas de los Factores Humanos en Mantenimiento
Aeronáutico pueden originar y de la funesta contribución
que ellos tienen sobre la cadena de eventos que genera un
accidente aéreo. Durante nuestro anterior Seminario
esa transmisión de conocimientos tan irrefutables
y esa toma de conciencia tan irreversible fue la contribución
más fecunda y la que más huella dejó
para nuestra industria de transporte aéreo de pasajeros,
pero como siempre sucede del dicho o del conocimiento al
hecho o puesta en práctica del mismo hay un trecho
que usualmente en nuestro País es demasiado extenso.
Así que veamos someramente, cuanto se ha recorrido
y cuanto falta aún recorrer. En el ámbito
educativo, en este campo es donde se produjo el mayor progreso:
cuatro colegios secundarios, el INAC, el Jorge Newbery,
la Primera Brigada Aérea de Palomar y el Taller Regional
Quilmes, cuentan con una materia sobre Factores Humanos
en Mantenimiento, en el último año de estudio.
A nivel Terciario y Universitario, hasta el momento ninguna
de las carreras de Ingeniería, que se dictan en la
Argentina y que están relacionadas con la industria
aeronáutica, tienen en sus planes materias sobre
Factores Humanos en Mantenimiento; una carencia, a nuestro
entender, grande e injustificable tanto como por la falta
de actualización en la capacitación de esos
futuros profesionales, que además en la mayoría
de los casos ejercerán funciones de conducción
para enfrentar satisfactoriamente los nuevos desafíos
y exigencias que su actividad le presentará. Los
problemas al respecto se exacerbarán, sin duda y
al corto plazo, puesto que está coexistiendo un nivel
de enseñanza secundario que formará técnicos,
personal subalterno habitualmente, con conocimientos y conciencia
sobre un área del saber tan sensible a la seguridad
en vuelo como es a la que nos referimos junto con un nivel
de enseñanza universitario que prepara ingenieros,
quienes habitualmente toman las decisiones de una empresa,
lo que no sabrán nada sobre el tema y quizás
ni siquiera tengan interés por aprenderlo porque
no recibieron la instrucción adecuada durante su
capacitación profesional. Obviamente es esperable
e indispensable que esta falencia educativa se subsane a
la brevedad. En el ámbito empresarial: aquí
los resultados son escasísimos o muy incipientes;
de todas las empresas aerocomerciales de nuestro país,
únicamente Aerolíneas Argentinas ha dado algo
de instrucción al respecto, una charla introductoria
sobre MRM, sólo para mandos superiores y medios y
un pequeño curso sobre MRM de dos días dirigidos
a los certificadores o inspectores para cumplir, solamente,
con requerimientos de la JAA, que es la Junta de Administración
de Aviación de la Unión Europea, el cual admitió
la libre concurrencia a quien lo quisiera, no fue obligatoria,
y por el cual pasaron unas cien personas del área
técnica. Pero hasta el momento ha llevado a la práctica
Factores Humanos en Mantenimiento y reparación de
las propuestas desarrolladas mediante las investigaciones
y análisis que dieron origen al cuerpo teórico
de MRM y las cuales se enseñan en sus cursos. Esas
propuestas están destinadas a la creación
de un sistema de trabajo que evite hasta el máximo
de lo posible que se produzcan errores, y si aún
así estos llegaran a suceder, a que existan otros
sistemas alarmas que los detecten y permitan su corrección
inmediata. En verdad, resulta incomprensible porque las
empresas aerocomerciales se niegan a capacitar a su personal
y poner en práctica trabajos sobre Factores Humanos
en Mantenimiento, puesto que desde hace años existen
estudios de campo que demuestran que no sólo mejora
la calidad del trabajo evitando que se cometan errores sino
que también incrementa la moral de los trabajadores,
reducen costos y aumenta la productividad y rentabilidad
empresaria. Y esas son conclusiones que ya en 1996 eran
conocidas y comunicadas públicamente por nuestro
amigo John Goglia. Así que muchas empresas podrían
dejar de invertir tiempo y esfuerzo redactando normativas
indescifrables que no agregan nada a favor de la seguridad
aérea, sino que sólo sirven para proteger
a funcionarios y empresarios de eventuales sanciones legales
y empezar a invertir en la capacitación en Factores
Humanos en Mantenimiento y en la puesta en práctica
de las ideas para administrar los recursos humanos del Sector.
Ámbito regulatorio la DSA (Dirección de Sanidad
Aeroportuaria) dependiente de la Fuerza Aérea Argentina,
no ha emitido, hasta el momento, ninguna regulación
recomendando o exigiendo a las empresas locales de aeronavegación,
el entrenamiento en MRM y la implementación de sus
normativas a la organización real de la actividad
laboral de sus áreas técnicas. También
hay que señalar que la FAA de los EE.UU tampoco lo
hizo y la JAA sólo emitió una recomendación
para que se capacite en MRM a los certificadores o inspectores.
Nosotros, desde APTA estamos convencidos que las exigencias
regulatorias y de control para las empresas sobre MRM, deberían
al menos ser iguales que las que existen para CRM. Debemos
ser sinceros y hablar claro, es un acto criminal si un peatón
muere porque un automovilista no respetó una señal
de tránsito y es un acto criminal si los pasajeros
de una aeronave aerocomercial mueren porque un empresario,
para abaratar costos y aumentar su ganancia omite, deliberadamente,
el necesario mantenimiento de un avión y sus equipos
de vuelo. Evitar que ello ocurra en la Argentina es una
de las tareas a las que se ha consagrado APTA, bajo mi conducción
y la organización de estos Seminarios, son algunos
de los medios más valiosos e imprescindibles para
llevarlo a cabo. Tan prioritarios y superiores para nuestra
responsabilidad profesional proteger la vida de los usuarios
de nuestras líneas aéreas y esto deseo destacarlo,
que durante estos últimos dos años de ardua,
frenética y desmesurada lucha que hemos debido emprender
para salvar de la quiebra a Aerolíneas Argentinas
y Austral y también preservar sus puestos de trabajo,
a causa del robo y la estafa efectuada por IBERIA y el Estado
Español, nuestros compañeros jamás
han dejado caer los estándares de excelencia y confiabilidad
de sus labores, garantizándoles a los pasajeros de
ambas empresas el mismo nivel de seguridad, derivado de
su desempeño, que históricamente brindaron
lo continúan haciendo en la presente etapa en donde
nuestros esfuerzos por los mismos propósitos, es
decir la defensa de nuestras fuentes y puesto de trabajo,
aún prosiguen bajo la actual administración
de las dos compañías por el grupo económico
español Air Comet - Marsans. Ya que de Aerolíneas
estamos hablando, quiero testimoniar que estamos observando,
con seria preocupación, el incremento de eventos
relacionados con la seguridad en vuelo a causa de decisiones
de políticas empresariales que sobre el área
están tomando sus actuales administradores Air Comet-Marsans,
hemos de confiar que estos rectifiquen dichos errores políticos,
reiteradamente denunciados por APTA, a los efectos que la
garantía de seguridad aérea de Aerolíneas
Argentinas, sea la misma que tradicionalmente ofreció
nuestra Líneas Aérea de Bandera. Un diagnostico
correcto de nuestra situación a la fecha en la aeronavegación
comercial argentina no puede omitir lo general o los procesos
históricos mundiales y locales donde la industria
y país se hallan insertos. El siglo XX, que acabamos
de dejar cronológicamente, se caracterizó
por un fabuloso desarrollo material, tecnológico
y científico al cual se le contrapuso una inmoral
y creciente desintegración y desigualdad social magnificada
en las zonas menos desarrolladas del Planeta. Esos espacios,
el material tecnológico por un lado y el social moral
por otro, con dinámicas orientadas hacia direcciones
absolutamente opuestas, aceleraron su vergonzosa separación
y contraposición a partir del último cuarto
de siglo anterior. En ese momento la eterna globalización,
que existe desde el comienzo de la humanidad y el viejo
liberalismo que tiene más de docientos años,
sufrieron una virulenta explosión generada por un
lado por la revolución informática y por el
otro por el surgimiento de una versión fanática
del liberalismo llamado neo liberalismo o ultra liberalismo.
La misma se caracterizó por impulsar la desaparición
del Estado como propietario distribuidor de ingreso y agente
regulador, la divinización del mercado considerado
el único capaz de resolver todos los problemas de
la sociedad y la exaltación del individualismo y
la codicia. El resultado de esta funesta cruza fue el monstruo
llamado Globalización Neo Liberal, una globalización
absolutamente asimétrica y antidemocrática
que sólo generó más asimetrías
y menos democracia en el mundo. Una globalización
en donde los países desarrollados exigen todo a los
demás, privatizar, liberalizar el comercio, no subsidiar,
parámetros económicos saneados, no proteger
a la industria, etc., pero no se lo exigen ellos mismos
y donde los organismos financieros internacionales imponen
a los países que ayudan, recetas económicas
absolutamente opuestas a las que estos necesitan para crecer.
Esta globalización neoliberal que únicamente
provocó mayor concentración de riquezas y
expansión de miseria tanto a nivel mundial como local
de lo cual la Argentina es una perfecta muestra, contó
para poder desarrollarse con la complicidad de las elites
de poder de cada país que se sumó a ella.
De más está decir que fue una participación
de entrega total, desmedida y ciega. Así nos fue,
los mejores alumnos del FMI, públicamente reconocidos:
desregulamos, privatizamos y achicamos hasta la invisibilidad
el aparato de nuestro Estado, las consecuencias son bien
elocuentes, 55% de pobres, 26% de indigentes, 22% de desocupados,
70% de los niños argentinos nacen en hogares pobres,
el 20% está desnutrido y hay una mortalidad infantil
del 19%, todo según cifras oficiales y en un territorio
con las riquezas naturales y la escasa población
que posee la República Argentina, encima el déficit
del Estado no se achicó, su eficiencia no aumentó
y sólo creció el clientelismo político,
producto de las privatizaciones y la miseria; ello ha creado
un inevitable cóctel explosivo que deterioró
y redujo todas nuestras seguridades: la laboral , la económica,
la social, la educativa, la sanitaria, la previsional, la
de nuestras personas y bienes y la de la aeronavegabilidad,
que no pudo ser una excepción, su evidencia más
trágicas son las catástrofes aéreas
que hemos comentado. Así ha sido un período
donde triunfó la barbarie contra la civilización.
Culpables y cómplices para que así fuera no
ha sido nuestra clase política todos los sectores
dirigentes de nuestra sociedad, sin excepción, la
mayoría de su cuerpo social; no es justo ni eficaz
hacer una crítica sin que comencemos por una autocrítica,
esto no significa que nadie es culpable porque todos los
somos los grados de responsabilidad y decisión han
sido enormemente diferentes según los casos de cada
participante y también existieron dentro de cada
grupo de poder y dentro de la sociedad opositores permanentes
a estas políticas económicas y sociales y
a esta adhesión fundamentalista a la globalización
neoliberal, pero fueron minoritarios y sin poder para cambiar
el rumbo de los acontecimientos al menos hasta el momento.
Seamos bien concientes que esto no ha acaecido por la democracia
sino por falta y deficiencia de ella, la nuestra y la de
la escala planetaria, así que la única alternativa
cierta y efectiva de solución pasa por aumentar y
mejorar la democracia en nuestro País y en el mundo;
por construir una Argentina con democracia real y una globalización
ineludible pero democrática. En lo que respecta al
tema puntual que nos ha convocado es indispensable y urgente
que hagamos todo lo que esté a nuestro alcance y
aún más para garantizar la seguridad en la
aviación aerocomercial argentina. Es una tarea de
realización colectiva donde deben participar todos
los argentinos involucrados o relacionados con ella. Las
empresas con propietarios o directivos que posean los valores
morales y profesionales necesarios para no buscar incrementar
sus ganancias no invirtiendo en capacitación, mantenimiento
o aplicando políticas de flexibilización laboral,
es decir a expensas de la seguridad en vuelo y de la vida
de sus pasajeros. El Estado, con una política del
transporte aerocomercial integrada a otra del transporte
general en el País que promueva el desarrollo empresario,
defienda nuestro mercado y defienda nuestro patrimonio no
entregándole vilmente como lo hizo con el de Aerolíneas
Argentinas y que regule la actividad y controle eficazmente
los estándares de seguridad que brinda cada empresa.
Los institutos educativos indispensables para formar en
todos los niveles profesionales idóneos y en verdad
con la vital responsabilidad de sus tareas e instruyendo
a los mismos por supuesto en Factores Humanos en Mantenimiento.
Las Asociaciones Profesionales, todas las asociaciones de
trabajadores de la industria relacionadas con la seguridad
en vuelo, deben supervisar y fomentar entre sus profesionales
un desempeño laboral con la excelencia y confiabilidad
que el mismo exige para garantizar una aeronavegabilidad
segura, también deben controlar que las empresas
lo posibiliten dando los medios materiales y humanos a tal
efecto y promover, de todas las formas posibles, la seguridad
aérea en nuestro País como por ejemplo organizándose
Seminarios como este. Las Asociaciones de Usuarios, APTA
propuso la creación de las mismas en 1999, como dijimos
entonces la seguridad aérea es demasiado importante
como para dejarla en manos exclusivas de empresarios y entes
del Poder Ejecutivo. Son los Usuarios los únicos
quienes pueden organizar legalmente como ONG (Organización
No Gubernamental) ejercer su facultad de últimos
y más importantes garantes de la seguridad aerocomercial
en un País, vigilando y controlando a todos y a todos,
un aporte a esa construcción colectiva de nuestra
seguridad aérea es la que intenta producir este Seminario,
para lograrlo es indispensable la participación de
cada uno de los asistentes no sólo con el entusiasmo
e interés que sabemos que todos poseen sino con la
más absoluta libertad de pensamiento y acción
sin ninguna autocensura o cohibición. Pensar, opinar
e incluso disentir, criticar y denunciar no constituye por
si mismo ni agresión ni agravio alguno el único
límite que debemos tener y no debemos traspasar es
el que impone el fundamental respeto que como seres humanos
todos nos debemos. Solamente si luego de estos dos días
de reunión y debate logramos que en la práctica
cotidiana en nuestros trabajos se vean reflejados los resultados
del mismo en beneficio de una aeronavegabilidad comercial
argentina más segura y confiable. Y si demostramos,
como fin último, que la vigencia de los valores éticos
y la defensa de la vida es también un buen negocio
se habrá justificado este encuentro y se habrán
cumplido también los objetivos de este Segundo Seminario
organizado por APTA , el cual declaro en sesión a
partir de este preciso instante. Muchísimas Gracias.
Locutor:
Bien entonces ahora es el turno del primer expositor y vamos
a presentar a John Hammerschmidt, que se ha desempeñado
desde Junio de 1991, como miembro de la NTSB que es el Comité
Nacional para la Seguridad en el Transporte en los EE.UU.
Entre 1985 y 1991, cumplió funciones como asistente
especial del Presidente de la Comisión y como miembro
de la misma. Ha sido designado por el Presidente de los
EE.UU. y confirmado por el Senado en tres oportunidades.
John Hammerschmidt es piloto privado y miembro Senior de
la NTSB, ha participado de investigaciones en escena y audiencias
públicas en temas de cinco docenas de accidentes,
de todo tipo de transporte, en autopistas, aéreos,
ferrocarril, marítimos y en transportes de fluidos
y despegues de naves espaciales. Es turno de escucharlo.
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