Texto de la solicitada publicada en el diario Clarín,
Martes 23 de mayo de 2000.
¿Dr. DE LA RUA, ES USTED EL CAMBIO,
O MÁS DE LO MISMO?
Dr.
De la Rúa, Aerolíneas Argentinas es una
empresa que fue creada hace 50 años (7/12/50) por
el Estado argentino, y mantenida y desarrollada con su
trabajo e impuestos, por todos los argentinos. Por eso
es un auténtico patrimonio nacional: económico,
social y cultural.
Dr.
De la Rúa, la privatización de Aerolíneas
realizada por Menem-Dromi y sostenida a cualquier precio
por Menem-Cavallo, fue pésima. Plagada de irregularidades
técnicas y jurídicas, y con un único
oferente, el consorcio liderado por IBERIA, la aerolínea
del Estado español. Entre esas irregularidades, estuvo
una que permitió a Iberia/Estado español,
cargar a cuenta de Aerolíneas los créditos
tomados por ellos para comprarla. Es decir, el Estado español
compró Aerolíneas con el propio dinero de
Aerolíneas. De esta forma, aunque nuestra empresa
fue puesta a la venta libre de deudas, comenzó su
era privada ya endeudada para comprarse a sí misma.
Dr.
De la Rúa, a esta ignominiosa transferencia de Aerolíneas
hecha a favor de Iberia/Estado español por el gobierno
menemista, le siguió un ominoso gerenciamiento -como
bien lo calificó el Dr. Raúl Alfonsín-,
por parte del nuevo administrador privado y también
accionista mayoritario: el Estado español. Bajo su
directa gestión se vendieron sus principales activos:
edificios, sucursales nacionales y extranjeras; sus simuladores
de vuelo; su flota empresaria que se alquiló en leasing;
su transporte de carga de cabotaje entregándoselo
a Jet Paq; y su sector de informática a la compañía
española INDRA. Se disminuyó significativamente
la participación en los mercados de cabotaje e internacional;
y se perdió prestigio comercial. Además, se
redujo a la mitad la dotación del personal 5000 trabajadores
menos-; y se forzó el envío de trabajos de
mantenimiento y reparación al exterior mayoritariamente
a IBERIA- los cuales antes de la privatización eran
realizados en nuestro país. El traspaso de la administración
de Aerolíneas a American Airlines, que sólo
posee el 8,5% de las acciones, con lo cual el Estado español
continuó manteniéndose como socio mayoritario
y responsable máximo de los resultados de la gestión
empresaria, fue efímera y también insatisfactoria;
aunque se modernizó la flota parcialmente y se recuperaron
rutas, se tercerizó el transporte de carga internacional
con Lan Chile; se cambió el sistema de reservas de
pasajes por otro traído por American, que le aporta
a ésta importantes ingresos; y se vendió la
participación de Aerolíneas en Buenos Aires
Catering.
Dr.
De la Rúa Aerolíneas no está en esta
situación de postración porque el mercado
así lo decidió, por su falta de competitividad.
Aerolíneas está jaqueada, y Ud. Sr. presidente
lo debería saber muy bien, porque ha sufrido una
administración fraudulenta, una estafa, por parte
de IBERIA/Estado español, la cual la ha conducido
a una quiebra técnica, también fraudulenta.
No fue el sagrado mercado, sino los hechos delictivos que
se cometieron en ella los que la llevaron a esta situación.
Ud. y sus funcionarios lo saben, y también todos
los argentinos. Ya no quedan ingenuos en nuestro país,
y nadie puede hacerse el desentendido.
Aerolíneas Argentinas se ha convertido en el mejor
chiste de argentinos, hecho por españoles.
Dr.
De la Rúa, es moral y racionalmente indefendible,
además de suicida, entregarle el poder de decisión
para salvar a una empresa a los mismos que la han llevado
al borde de su quiebra. A aquellos que han robado para SU
CORONA. A esos, cualquier gobierno que se precie de soberano,
los sentaría en el banquillo de los acusados para
que rindan cuentas ante la justicia por sus compromisos
incumplidos y por como han devastado un patrimonio de nuestra
Nación, dado en propiedad para su custodia y crecimiento,
y no para su ruina. jamás les permitiría ser
los amos de la vida y de la muerte de ese activo estratégico,
ni de las 15.000 familias de argentinos que directa e indirectamente
dependen de Aerolíneas Argentinas y Austral.
Dr.
De la Rúa, no existe ningún "Plan de Salvataje"
de Aerolíneas Argentinas/Austral, el así mal
llamado por el Estado español, es más de lo
mismo de lo que se hizo durante 10 años, pero peor:
el achique y el ajuste crónico que indefectiblemente
conducirán a la extinción de nuestra empresa
de bandera. Para lograrlo, pretenden hacerle pagar a la
sociedad argentina y a su gobierno, el costo político,
económico y financiero de ese "Plan", mediante el
despido de 1550 empleados; el aporte inmediato del capital
correspondiente al 5% de las acciones estatales; y la concesión
de otras prebendas, algunas de las cuales si se concretaran,
podrían afectar en un futuro la seguridad aérea
de la empresa. El Estado español sólo capitalizaría
parcialmente, y en el mediano plazo, la deuda empresaria.
Mientras tanto, durante los tres años que duraría
el "Plan de Salvataje" embolsará las ganancias por
la tercerización de la mayoría de sus rutas
de cabotaje, regional e internacional; y la venta de su
área de mantenimiento y reparación, a VIVA
AIR, una empresa perteneciente al grupo IBERIA. ¿Cómo
podrá Aerolíneas ser menos deficitaria, si
deberá pagar a un tercero los servicios de mantenimiento
y reparación, que ahora se hace ella misma?, ¿Cómo
podrá tener Aerolíneas mayor superávit,
si se desprende de aviones y rutas las cuales, siempre les
resultan rentables, a otros operadores nacionales o extranjeros
a quienes se las traspasan?. Se continúa cumpliendo
con la perversa lógica del único propósito
que tuvo IBERIA/Estado español: generar ganancias
para sus arcas, vendiendo todos los activos posibles, y/o
creando negocios independientes, para que también
sean usufructuados por otros españoles. Jamás
se propusieron que Aerolíneas Argentinas fuera rentable.
Nos han tratado, con la aquiescencia del gobierno menemista,
como si aún fuéramos parte del virreinato,
o como si San Martín y nuestra Independencia nunca
hubieran existido.
Dr.
De la Rúa, por qué los argentinos no podemos
tener un Estado que defienda con tenacidad, los intereses
y derechos legítimos de sus empresas y trabajadores,
tal cual lo hace Brasil que no cedió al control privado
ni de Varig, ni de Embraer -la principal fábrica
de aviones de Latinoamérica-, a las que además
subsidia-; o como EEUU que subsidia con contratos militares
y espaciales a la Boeing, y presiona a otros países,
como el nuestro, para obtener acuerdos de cielos abiertos-;
o como España que impide que una empresa, que se
está privatizando, sea comprada total o parcialmente,
por otra empresa extranjera cuyo Estado tenga participación
en ella-. Los españoles justifican su decisión,
argumentando que si han privatizado una compañía
no quieren que otro gobierno la maneje, a los efectos de
proteger su estabilidad. Viendo los resultados de su experiencia
con Aerolíneas, nadie les puede negar que tienen
razón. Los españoles no quieren que otros
le hagan a ellos, lo que ellos nos han hecho a nosotros.
El Presidente Aznar es un entusiasta partidario del capitalismo
neoliberal, pero español.
Dr. De la Rúa, es inadmisible política y legalmente
que el gobierno argentino acepte la extorsión que
le impone el Estado español: o se acepta sumisamente
su propuesta o se deshacen de Aerolíneas. Es su Plan
de Salvataje o la nada. Ese es un planteo tan inaceptable
por abusivo como falso. Su Plan es en verdad la nada para
Aerolíneas, puesto que significará reducirla
a un simple logo vacío. El único camino posible
para salvar a la empresa, es con el crecimiento de sus negocios
y no con su reducción. El Estado argentino tampoco
debe permitirle al Estado español, dado que es el
directo y mayor responsable de la crisis que sufre Aerolíneas
Argentinas, que utilice la habitual estrategia de ofenderse
e irse, sino se aceptan plenamente sus deseos. Repitiendo
lo mismo que ya hizo en la aerolínea de bandera de
Venezuela, Viasa, la cual también administró
y que, casualmente, terminó llevando a la quiebra,
gracias a la indulgencia con que contó por parte
del gobierno venezolano.
Dr.
De la Rúa, el gobierno argentino debe tomar la iniciativa.
Debe dejar de ser eco para comenzar a ser voz. Tiene la
responsabilidad de liderar un auténtico Plan de Salvataje,
y conducir la ejecución del mismo hasta que Aerolíneas
esté saneada financieramente, y pueda ser correctamente
reprivatizada. Ese real Plan de Salvataje, es indispensable
que se inicie, como bien lo han expresado el Ministro de
Infraestructura N. Gallo; el Presidente de la Comisión
de Transporte, Dip. A. Nievas; el Presidente de la Bicameral,
Dip. A. Natale; y el Dr. Raúl Alfonsín, entre
otros destacados funcionarios y políticos, exigiéndole
al Estado español que se haga cargo de sus obligaciones
como accionista mayoritario y responsable de toda la gestión
de Aerolíneas, incluida su deuda. De ahí en
más, sería posible reestructurar la empresa
convocando a inversores argentinos y extranjeros, con solvencia
moral, técnica y económica; sin descartar
el ej. de United Airlines -la primera empresa aerocomercial
de EEUU-, cuyo 58% de acciones son propiedad de sus trabajadores,
quienes contratan a ejecutivos para administrarla. Pero,
cualquier solución para Aerolíneas, debe partir
del cumplimiento por parte del Estado español de
los acuerdos que pactó, y del saneamiento de la deuda
en que sumió a Aerolíneas Argentinas.
Dr.
De la Rúa, el Estado argentino tiene la obligación
de defender un patrimonio estratégico para la Nación,
atento a que Aerolíneas Argentinas es un importante
instrumento de desarrollo económico, geopolítico,
social, cultural y turístico: Por consiguiente, no
debe amparar ni menos favorecer, a privatizadores extranjeros
que saquearon ese patrimonio en beneficio propio.
Ninguna
ley económica del neoliberalismo afirma, que para
alcanzar la eficiencia y competitividad es necesario defender
al delito y a los delincuentes. Todo lo contrario, sólo
utilizando como medio la transparencia y el combate a la
corrupción, esas cualidades podrán alcanzarse.
Son los mismos medios Sr. Presidente, que usted se comprometió
a instalar si es que llegaba a gobernar. Honraría
entonces sus compromisos electorales, y cumpliría
además con sus deberes como Jefe de Estado, si ordenara
una auditoria comercial, financiera y técnica de
Aerolíneas Argentinas, efectuada a través
de la SIGEN (Sindicatura General de la Nación). Así
se podría conocer minuciosamente, lo que el Estado
español a través de IBERIA hizo en Aerolíneas,
y establecer las responsabilidades civiles y penales que
eventualmente le podrían caber, a cada uno de sus
funcionarios.
Dr.
De la Rúa, no debe permitir que el destino de Aerolíneas
Argentinas quede en manos de tecnócratas y economistas,
fundamentalistas de la economía y de la sociedad
de mercado. La decisión política sobre el
futuro de Aerolíneas debe ser exclusivamente tomada
por usted, por todas las razones aquí expuestas y
porque Aerolíneas es una compañía aérea
viable, si se la administra con honestidad e idoneidad,
puesto que sus costos son competitivos; su personal sigue
comprometido con la identidad empresaria; y está
inserta en la región latinoamericana, cuyo mercado
de tráfico aéreo será el de mayor crecimiento
en los próximos años: 6,9% anual. Tanto es
codiciable nuestro mercado, que ese es el objetivo final
de quienes buscan que Aerolíneas se extinga o que
quede reducida a su mínima expresión: apoderarse
de sus rutas y mercados, de cabotaje regional e internacional.
Con la desaparición de Aerolíneas, que arrastrará
también a Austral, comenzarán a existir en
nuestro país los Cielos Abiertos de hecho.
Dr.
De la Rúa, el único instrumento idóneo,
para rescatar y reimpulsar nuestra aerolínea de bandera
es una política de estado activa. Interviniendo con
firmeza y precisión. Si usted lo pudo hacer para
salvar a Racing Club, bajo la justificación de que
es un patrimonio histórico y cultural, a lo cual
adherimos. Nadie puede dudar que existen razones, para que
su gobierno tenga una política activa en el problema
de Aerolíneas. Al menos que para lograrlo, todos
los empleados de Aerolíneas debamos hacemos socios
de Racing.
Dr.
De la Rúa, la sociedad Argentina está observando
como se resuelve la situación de Aerolíneas,
no sólo para ver si su línea aérea
de bandera sobrevive, sino como un caso testigo que define
si el Estado que usted dirige, es el continuismo del Estado
autoritario hostil y lejano el Estado enemigo- del gobierno
menemista, o en realidad es el cambio que usted prometió
cuándo debía conquistar nuestros votos, y
que la ciudadanía le reclama: un Estado democrático,
cooperador y decidido para trabajar por la defensa de las
empresas y el trabajo nacional. Para expresarle más
claro, se está decidiendo si usted es o no es más
de lo mismo. Si usted es o no, el Menem rubio. Sólo
luego de resolver esa ecuación, sus compatriotas
podrán creer para crecer, como usted les pide. Es
usted quien debe demostrar primero que es creíble,
siendo coherente en sus actos con lo que se comprometió.
Por supuesto, el cambio es siempre difícil y riesgoso,
requiere además de imaginación, valentía.
Pero es "para los hombres de coraje que se han hecho las
empresas", como acertadamente lo sostuvo el Gral. San Martín;
y a usted su pueblo lo votó esperando que sea un
Presidente que se ponga los pantalones, y no para que se
los saque, siendo conformista y timorato. Usted Sr. Presidente,
decide lo que quiere ser con el tratamiento que le dé
a la situación de Aerolíneas. Porque usted
tiene todos los medios y el poder para usarlos, ya sea para
recobrar y relanzar la empresa, como para permitir que finalicen
con la tarea de su destrucción. De usted depende
Dr. De la Rúa, si quiere o no pasar a la historia
junto al Dr. Menem, como los dos Presidentes que causaron
la desapariciòn de una empresa, construida con el
esfuerzo de todos los argentinos: AEROLÌNEAS ARGENTINAS.
Ricardo
Cirielli
Secretario General
APTA
Dr.
De la Rúa: de usted depende
"Un
buen Gobierno no está asegurado por la
liberalidad de sus principios,
pero sí por la influencia que tiene en la felicidad
de los que le obedecen".
José
de San Martín.

Asociación del Personal
Técnico Aeronáutico
Profesionales de la Seguridad Aérea.
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