08/03/2010 04:39
La Prensa - Nota - Opinión - Pág.18
LO QUE VENDRA
Ajuste oculto
de los K
POR ALFREDO M. OLIVERA
Según el gobierno, su empeño
por impulsar ahora, y vía DNU, el
uso de las reservas del Banco Central -incluso
apelando a la desobediencia de fallos judicialesresponde
a un accionar presuntamente benéfico.
Se trataría de evitarle a la sociedad,
especialmente a los sectores con menos recursos,
el fantasma de las 'demonizables' medidas
neoliberales que tendrían como efecto
la contracción del gasto social.
Uno de los principales aliados frentevictoristas,
el banquero-diputado Carlos Heller, acaba
de acusar a la oposición de ofrecer,
ante el desafío de CFK en tomo de
alternativas válidas para el denominado
'Fondes', la para él trillada fórmula
de los 'ajustes', agregando que, de ser
escuchados, ocurriría algo parecido
a las convulsiones sociales que registra
Grecia (el juicio soslaya los previos desaguisados
estatales en el origen de esa crisis).
Aquí, desde distintas trincheras
antigubernamentales, se esgrimen argumentos
no necesariamente uniformes 'in totum',
pero que coinciden en condenar el 'ninguneo'
y el avasallamiento del Congreso, ya sea
en la modalidad instrumental o en el fondo
del asunto planteado desde Olivos. "Los
pro ajuste son la máquina de impedir",
sentenció Néstor Kirchner.
¿Cuál es la verdad? Empecemos
por señalar que 'ajustar', según
el diccionario, significa "poner alguna
cosa de modo que venga justo con otra",
admitiendo como sinónimo el verbo
'arreglar'. ¿Pero arreglar qué?
Es válido preguntarse acerca de las
consecuencias de las medidas que en cada
caso se adopten invocando esos conceptos.
Y esto no es literatura o preciosismo del
idioma. Es aplicación clara de las
coordenadas de la política, de modo
particular cuando se trata de analizar la
distribución de los recursos del
Estado.
'La bolsa o la vida' podría pa recerse
a una metáfora propia de la dicotomía
actual en torno del planteado uso de las
reservas o el ajuste. A modo de ejemplo:
tomar fondos provinciales para el denominado
'Fútbol para Todos'; o no esclarecer
debidamente la utilización de las
arcas del Estado para la realización
de obras públicas a través
de trámites a veces cuestionados
ante la justicia; o bien convertir a Aerolíneas
Argentinas en un tembladeral de gastos innecesarios
y de aparentes corruptelas varias, sin descartar
el festival indiscriminado de subsidios
probadamente benéficos para sectores
pudientes, por citar sólo algunos
casos emblemáticos, ¿no implicó
una decisión K de embozado 'ajuste
antisocial'? ¿Y qué decir
de las denuncias de algunos piqueteros de
izquierda (incluido el inefable señor
D'Elía) que hablan de una distribución
poco transparente de las arcas del Tesoro
aplicadas a paliar la agravada situación
de pobreza de la Argentina de hoy? Un sincero
intelectual afín al Gobierno, el
periodista Alfredo Zaiat, acaba de quejarse
de la supuesta "hegemonía del
discurso de la ortodoxia que se extendió
al sentido común de la sociedad,
incluso a ciertos sectores del centroizquierda".
El atribuye el fenómeno a que el
oficialismo "trata de ocultar la crisis
internacional" como telón de
fondo de la necesidad y la urgencia de la
medida que se discute, tal vez "como
estrategia para la generación de
expectativas positivas" (¿hay
bajón?).
El diputado Jorge Triaca agregó otro
argumento para la optimización de
la eficiencia del gasto "al servicio
de todos": se podría reformular
el 'dibujado' presupuesto 2010 eliminando
subsidios inequitativos logrando ahorros
por 48.000 millones de pesos. Un Indec'real.,
a su vez, nos permitiría bajar tasas
de interés en el mercado internacional.
Esto sería facilitar las tareas de
reparación social.

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