10/03/2010 03:54
La Nación - Nota - Economía
& Negocios - Pág.3
Mercado aerocomercial / Polémica
decisión oficial
Quejas de
Brasil y Chile por las ventajas otorgadas
a Aerolíneas
>Ambos países no autorizaron
los vuelos regionales que partirán
desde Aeroparque
Diego Cabot
LA NACION
O salen todos de Aeroparque o no sale ninguno.
Palabras más, palabras menos, eso
fue lo que le hicieron saber al gobierno
argentino sus colegas de Brasil y Chile
respecto de la autorización que pidieron
Aerolíneas Argentinas, LAN, Gol y
TAM para empezar a hacer vuelos regionales
desde Aeroparque, beneficio que por ahora
sólo tiene Aerolíneas.
¿Qué pasó? Llegaron
dos cartas que advirtieron sobre un conflicto
en ciernes. La que más ruido hizo
fue la que recibió ayer a la tarde
la empresa que maneja el Estado pero que
aún es propiedad de la española
Marsans. Según explicó una
fuente de Aerolíneas, la Agencia
Nacional de Aviación Civil de Brasil
reclamó la aclaración de algunos
puntos que no habían sido cumplimentados.
"Es una mera cuestión de procedimiento.
Nos pidieron que cumplamos con algunos puntos.
Pero no es nada raro, simples cuestiones
de burocracia que se van a arreglar mañana
[por hoy]. El domingo seguramente está
todo solucionado y empezamos a volar normalmente",
relativizó una fuente de la empresa.
La otra carta llegó desde Chile
y la recibió el director de la Administración
Nacional de Aviación Civil (ANAC),
Rodolfo Gabrielli, el viernes pasado. Allí
las autoridades trasandinas dicen que esperan
que las autorizaciones que recibió
Aerolíneas sean extendidas también
a las empresas chilenas. En el mundo de
la aviación comercial, la mayoría
de las cuestiones se rigen por el principio
de reciprocidad entre las partes, cosa que,
a juzgar por la visión de las otras
compañías, no está
ocurriendo en este caso.
En el mercado interpretaron los movimientos
de brasileños y chilenos como una
clara advertencia de lo que sucederá.
"Si hay un trato preferencial para
Aerolíneas y la autorizan sólo
a ella a volar desde Aeroparque a destinos
regionales, tendrán que pensar dónde
van a bajar a esos pasajeros en los países
de destino. Quizás usen paracaídas",
se ufanó con cierta ironía
un ejecutivo que está involucrado
en el asunto. Más allá de
la humorada, en ninguno de los dos países
ha caído bien el trato preferencial
que parece tener Aerolíneas frente
a TAM, Gol y LAN, las otras tres aerolíneas
que también quieren disfrutar del
aeropuerto que, por su proximidad, otorgaría
una ventaja importante a la hora de abordar
un vuelo corto.
Sin importar si el pedido brasileño
sólo se trata de una formalidad,
como aclaraban una y otra vez en Aerolíneas,
el Gobierno parece haber tomado nota de
lo que vendrá. Ayer mismo el secretario
de Transporte, Juan Pablo Schiavi, llamó
a una reunión a las compañías
brasileñas. "Se les explicó
que nada será inmediato y que los
tiempos para que la ANAC local les expida
la autorización no serán inmediatos.
A Aerolíneas le llevó seis
meses", se escudan cerca de Schiavi.
Según el Gobierno, la empresa manejada
por el Estado pidió hace medio año
la posibilidad de despegar y aterrizar desde
Aeroparque en vuelos regionales y recién
ahora se la han otorgado. "¿Qué
quiere que le diga? -preguntó una
fuente del Ministerio de Planificación
Federal-. Los muchachos de las otras empresas
se durmieron. Ya se les aclaró que
nada será inmediato, que no será
de un día para el otro."
Prueba piloto
En la Secretaría de Transporte argumentan
que desde el domingo, cuando Aerolíneas
empiece a operar desde el aeroparque metropolitano,
se podrá tener una justa medida de
los requisitos que se les pedirán
a las otras empresas. Pero en las líneas
aéreas no lo ven así. "Hemos
pedido las autorizaciones a la ANAC para
modificar las rutas desde la Argentina,
pero no hemos tenido respuesta aún",
dijo, desde San Pablo, Francisco Chiari,
gerente general de la filial local de TAM.
Otro interesado en el asunto es Aeropuertos
Argentina 2000, la operadora de la estación
que desde hace tiempo quiere regionalizar
Aeroparque. Según pudo saber LA NACION,
el proyecto jamás contempló
una prioridad de Aerolíneas sobre
las demás. Pero más allá
de las advertencias que llegaron desde varios
lugares, la ventaja competitiva que tendría
la empresa aérea que pueda evitar
el viaje a Ezeiza de sus pasajeros tentó
a los funcionarios del Gobierno.
En varios despachos entrevieron la posibilidad
de dotar a Aerolíneas de una herramienta
extra como para recuperar el terreno perdido.
Pero olvidaron un detalle: que los aviones
que despegan en algún lado tienen
que aterrizar.
