SUBSECRETARIO
DE TRANSPORTE AEROCOMERCIAL
Nota extractada del diario La Clarín, del 08 de
junio de 2003.

Aviación,
con control civil
Crearán
la Administración Federal de Aviación y
la Junta Investigadora de Accidentes Aéreos, que
no dependerán de Fuerza Aérea.
Para
el Secretario General del único sindicato que no
firmó el plan para Aerolíneas Argentinas,
la solución del conflicto es política
Por
Claudia Boragni
De la Redacción de Clarín
De
Ricardo Cirielli dicen que es un hábil negociador
y que su lealtad hacia Néstor Kirchner, cultivada
en sus años de militancia sindical de la Asociación
del Personal Técnico Aeronáutico (APTA),
lo ubicó en el cargo que actualmente ocupa: el
de Subsecretario de Transporte Aerocomercial.
Él
no tiene empacho en reconocer que lo peor que ha heredado
de gobiernos anteriores "es la falta de transparencia
en la gestión del sector" ("es sospechoso
que muchos expedientes sobre transporte de carga no salgan"),
o en cuestionar la venta de empresas aéreas, como
LAPA, "sin controlar el origen del dinero de sus
oferentes o sus antecedentes morales".
"Tampoco
se trata de que alguien aparezca a comprar una empresa
y el Estado se la de, como si nada", le dijo a Clarín.
Cirielli
aseguró que la conformación de una nueva
empresa estatal –que absorbería a los empleados
de la ex LAPA- "ya es un hecho". "Estamos
definiendo la conformación del directorio, el nombre
y el plan de inversión. Pero crear una empresa
aérea no es sencillo: se requiere sustento político
y económico para hacerlo".
En
una entrevista con Clarín, dijo que impulsará
la creación de una Administración Federal
de Aviación y una Junta Investigadora de Accidentes
Aéreos que no dependerán más de la
Fuerza Aérea sino que estarán en manos civiles.
Confirmó que gestionará la rebaja de las
tasas de uso aeroportuario que pagan las aerolíneas
y buscará una mayor competencia del sector. "No
puede ser que Aerolíneas pague sus tasas en pesos
y el resto de las compañías en dólares".
-¿El
presidente Kirchner está de acuerdo con el Plan
para LAPA?
-
Sí, claro. Está totalmente de acuerdo y
va a salir en los próximos días, cuando
se defina el directorio y el plan de negocios.
-¿Qué
cantidad de dinero se necesita para ponerla en funcionamiento?
-Depende
de la inversión que el Estado esté dispuesto
a hacer para que entre en funcionamiento y genere ingresos.
Existen zonas incomunicadas y otras donde hay monopolio.
Muchos se llenan la boca con el libre mercado, pero cuando
logran el monopolio no quieren competir.
-¿Lo
dice por Aerolíneas?
-Aerolíneas
tiene el 82% del mercado. Lo que vamos a hacer es fijar
reglas claras de competencia. Las empresas están
en crisis porque, además de la recesión
y la devaluación, se alentó una competencia
sin control que hizo fracasar a la industria. No hubo
una política para el transporte aéreo, y
hasta se han vendido empresas sin controlar los antecedentes
de sus oferentes.
-¿Se
refiere a LAPA?
-No
conozco al grupo boliviano que controló LAPA, pero
creo que hay que empezar a mirar el origen del dinero.
-¿Cuál
sería el interés privado por una compañía
con una situación financiera difícil como
la de LAPA?
-La
nueva empresa tendrá cero pasivo, pero quien la
compre tendrá que hacerse cargo de sus 850 trabajadores.
-¿Se
mantendrán las rutas?
-Las
rutas de LAPA seguirán siendo de LAPA, la que a
su vez podría ser vendida si apareciera algún
oferente. El nuevo propietario deberá asumir la
deuda. Para la nueva empresa habrá una audiencia
pública y se le asignarán las rutas que
pida.
-Aerolíneas
cuestionó el plan para LAPA, ¿qué
responden ustedes?
-Nos
gusta el desafío de que quiera hacer cumplir el
contrato de transferencia al Estado español para
ver cuánto cumple y cuánto cumplió
de ese contrato.
-¿Usted
siempre estuvo en contra del Estado español en
Aerolíneas?
-Sí,
pero a favor de Aerolíneas. Siempre dije que la
empresa era nuestra y el plan español era la desaparición
de la empresa.
-¿Cuál
es el plan para que la Argentina retome la categoría
1 que fija la Federal Administration de los EE.UU?
-Es
un tema sobre el que hay que poner los máximos
esfuerzos al nivel de relaciones exteriores con la Fuerza
Aérea. La baja de categoría se dio porque
no se hicieron los ajustes en seguridad y capacitación
de los pilotos y técnicos.
-¿El
accidente de LAPA fue el disparador?
-Fue
uno de los ejes. Pero, además hay que reconocer
que somos uno de los pocos países del mundo en
que una parte de la aviación civil y comercial
es controlada y habilitada por la Fuerza Aérea.
Una de las metas es crear una Administración Federal
de Aviación y una Junta Investigadora de Accidentes
Aéreos.
-¿Qué
no dependan de la Fuerza Aérea?
-La
idea es que ambos organismos dependan del Poder Ejecutivo,
como en los Estados Unidos, pero con profesionales provenientes
del sector civil y militar. Esto se lo he planteado a
la Fuerza Aérea que lo ha entendido, a pesar de
algunas resistencias.
-¿Cómo
cree que tomaron su nombramiento en el sector?
-El
presidente de JURCA (Junta de Representantes de Compañías
Aéreas), Fernando Dozo, cuestionó mi designación
porque lo condena su pasado: él fue quien habría
impulsado en la década menemista un acuerdo de
cielos abiertos con Chile. Y eso es lo contrario a lo
que deberíamos hacer. Estoy en contra de la política
cielos abiertos porque es sinónimo de cerrar todas
las empresas nacionales.
-Tampoco
hay demasiadas empresas nacionales.
-Si
uno genera el marco adecuado, el capital tiene que aparecer.
Lo que pasa es que también hubo un sector del empresariado
argentino que en la década menemista se puso a
especular en lugar de apostar al país.
-¿Qué
pasa con los subsidios a los combustibles que pidieron
algunas compañías?
-Hay
un proyecto, pendiente de aprobación parlamentaria,
que exime del IVA en el leasing de aeronaves y repuestos,
y en seguros aerocomerciales, más un sistema de
reintegro del 50% del IVA sobre el combustible. Vamos
a fijar un valor testigo para el precio de los combustibles,
y el Poder Ejecutivo quedará habilitado para rebajar
su precio. La reciente rebaja no es toda la solución
para el sector.