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Introducción: Sobre Víctimas y Victimarios

NUEVAS CONQUISTAS VIEJOS METODOS:
FALACIAS, CORRUPCIÓN Y EXPOLIACIÓN

El Estado español acaba de anunciar públicamente, a través de su Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), controlante de Aerolíneas Argentinas y Austral, que las dos empresas cerrarán antes de fin de 2001 si los gremios no acceden a bajar sus salarios, flexibilizar sus condiciones laborales, aumentar sus horas de trabajo, renegociar sus convenios colectivos, negociar "retiros voluntarios", y el gobierno no cumple el acuerdo del 13 de octubre de 2000 (la SEPI / Estado español quiere ahora deshacerse de 1200 empleados más, sumados a los 5000 que los españoles ya suprimieron desde el comienzo de la privatización; lo cual equivaldría a eliminar de hecho una de las dos empresas, dado que Austral sola posee 1200 trabajadores). Agrega además la SEPI/ Estado español -o amenaza-, que no pondrá más un peso si no se cumplen los resultados empresariales, porque los empleados no han querido acompañar su Plan Director de Salvataje.

Quienes afirman esto, y pretenden que se les crea, son los mismos que hace diez años vienen reestructurando y ajustando Aerolíneas tratando que dé ganancias, y siempre informan que da más pérdidas. Es el mismo Estado español que en Octubre de 1990, anunció con gran ostentación publicitaria en los principales medios de comunicación del país, que nacía "una nueva Aerolíneas que entra en una senda de inversiones, desarrollo y potencia empresaria", y que en 5 años entre otros logros, "incorporaría aeronaves de última generación por 556 millones de dólares; no pediría un centavo de subsidio al Estado Nacional; y tendría un patrimonio neto de 660 millones de dólares".

Con estas fabulosas promesas, el Estado español tomó el control de Aerolíneas Argentinas en 1990, sin deudas y con un patrimonio en activos por mas de 700 millones de dólares.

Ya conocemos en lo que se convirtieron esas promesas 10 años después: más de 1000 millones de dólares de déficit; en lugar de 30 aviones que originalmente tenía Aerolíneas, sólo le queda uno propio y los demás están en leasing; se vendieron todos sus activos edilicios en Capital (Paseo Colón, Versailles, Catalinas y Bouchard), sus sucursales nacionales y extranjeras; y sus simuladores de vuelo; se deshizo de su transporte de carga de cabotaje y de su sector de informática; además de obtener ahora por parte de nuestro Estado, un compromiso de pago por 32,5 millones de dólares.

Quienes quieren que sigamos confiando en sus compromisos y proyectos, son los mismos que nuevamente en octubre del año 2000, volvieron a comprometerse con el Gobierno Nacional - en las personas del entonces Ministro de Economía Dr. Machinea, el jefe de Gabinete Cristian Colombo, el Secretario de Programación Económica Miguel Bein y el mismo Presidente de la Nación Dr. Fernando De La Rúa- a no recurrir a despidos, mantener todas las rutas operadas y expandirse aún más.

Ahora, cinco meses después, otra vez anuncian que no harán lo que afirmaron que harían, y en cambio despedirán miles de trabajadores; abandonaron y seguirán abandonando numerosos destinos de cabotaje; cancelaron y cancelarán las nuevas rutas previstas al exterior; y muy posiblemente, devuelvan los cuatro Airbus A-340.

Quien, por lo tanto en su sano juicio, y defendiendo los intereses del trabajo y la industria nacional, pueden considerar razonable, fecundo y válido, seguir creyendo y efectuar nuevas concesiones, a quienes las incumplieron siempre, y sobre todo, han dirigido a Aerolíneas Argentinas y Austral, con una manifiesta y permanente impericia ó premeditada mala fe, tal cual es más que evidente, que ha sido el caso del Estado español.

El Plan Director, elaborado por la SEPI / Estado español, es como APTA denunció por escrito en mayo del 2000, "la intención de concluir el proyecto de robo para su corona, que durante 10 años realizó el Estado español".

Ello se consumará, con la misma lógica que Iberia / Estado español comenzó el despojo de Aerolíneas: tratando de generar las mayores ganancias para sus arcas vendiendo todos los activos posibles. Hoy esos activos son sus rutas, entregadas a otros operadores en concesión; y su mantenimiento, el que se pretende tercerizar formando una nueva empresa entre españoles y otros reparadores extranjeros. Con lo cual, Aerolíneas Argentinas tendrá que pagar mucho más por sus trabajos de mantenimiento aeronáutico, perdiendo junto con el país, su calificada industria de mantenimiento y reparación aérea.

Pero en lo que respecta a APTA, el no acceder a las nuevas exigencias de los dueños de Aerolíneas y Austral no es sólo una cuestión de falta total de confianza en los españoles dados sus diez años de antecedentes; o la convicción de que todo lo que ceda se transformará en mayores beneficios transferidos a España; o a la ya denunciada "Corporación Jerárquica" enquistada en las empresas, y no a Aerolíneas y Austral. Es además, porque los Técnicos Aeronáuticos hemos "acompañado" o cooperado desde el comienzo de la privatización, con la reestructuración de Aerolíneas para que ésta genere buenos resultados y sea viable, tal cual lo está pidiendo ahora la SEPI / Estado español: nuestros salarios están congelados desde el inicio de la conducción española de Aerolíneas, (los 1050 Técnicos y Despachantes de Aeronaves afiliados a APTA reciben una masa salarial de $1.881.000.-, mientras que los 160 empleados fuera de convenio perciben por igual período una masa salarial de $2.643.000.-); y la cantidad de Técnicos Aeronáuticos por avión pasó de 61 en 1991 a 21,84 en la actualidad. Con el agravante, de haber soportado trabajar durante toda la administración de Iberia/ SEPI/ Estado español, bajo la presión y el temor permanente de perder nuestros puestos o fuente de trabajo. Por otra parte, que nadie se equivoque, el convenio colectivo de APTA no es "setentista", como muchos afirman para descalificarlo. Es "noventista", dado que fue homologado por el Ministerio de Trabajo en 1991, precisamente cuando en dicho Ministerio había funcionarios que también hoy están. Tal es el caso de Anselmo Riva, actual Secretario de Trabajo, que en ese entonces ocupaba el cargo de Subsecretario de Trabajo.

No se debe olvidar tampoco, que jamás se distribuyó tan injustamente como en los últimos diez años la masa salarial total de Aerolíneas Argentinas, debido a que Iberia/ Estado español anuló la escala salarial integrada, por la cual si se aumentaba el sueldo a los trabajadores de un sindicato, también se le debía aumentar proporcionalmente a los del resto. La cual tenía el propósito de distribuir equitativamente la masa salarial, entre todos los empleados de la empresa. En cambio, hoy en día resulta ser que los trabajadores de APTA, AAA y APA que representan el 75% del personal de Aerolíneas, reciben solo el 43% de su masa salarial , mientras que los empleados de APLA, ATVLA, UPSA y el personal Fuera de Convenio, que suman el 25% del personal, reciben el restante 57%.

Así se explica mejor, una de las razones por la cual el último grupo de sindicatos sí aceptan rebajas salariales y renegociación de convenios. Seguramente, estiman que han recibido durante el control empresario por parte del Estado español, una porción tan significativa de las utilidades de Aerolíneas, que ahora les corresponde o es su deber tanto económico como moral, el efectuar una restitución parcial de lo mucho que se les ha dado y que se les da. Máxime que el que se lo está pidiendo, es el mismo que el que se lo otorgó: el Estado español.

En relación a la reducción de costos por el personal, que la SEPI/ Estado español pretende realizar, si la misma se concreta, le permitirá a Aerolíneas obtener un ahorro anual de 23 millones de pesos, equivalente a 1.7 millones de pesos mensuales, (resultado de la suma anual dividida 13 = 12 sueldos mas aguinaldo), es decir nada, para una empresa que según los españoles pierde 30 millones de pesos por mes. Sin embargo, y es para tener muy en cuenta, tendría un efecto disparador inevitable sobre los riesgos de la seguridad en vuelo, por el perjuicio que sobre las condiciones de vida del Personal Técnico Aeronáutico va lógicamente a ocasionar; potenciado por el deterioro de las condiciones laborales, si como se pretende se llegara a aumentar las horas de trabajo, y se reducen la cantidad de técnicos en servicio, efectuando despidos.

Menos salarios, menos Técnicos Aeronáuticos y más horas de trabajo, pueden ser un cóctel fatal para la seguridad aérea, y la vida de los pasajeros.

Sería mucho más lógico, justo y beneficioso empresarialmente, si trataran primero de solucionar las dificultades que generan los restantes 28 millones de dólares de déficit mensual.

Y si lo consiguen, luego pedir una colaboración más a sus trabajadores.
En cuanto a la renegociación de los convenios colectivos que la SEPI/ Estado español exige, aduciendo que los actuales encarecen los costos empresarios por arriba de los de la industria, al menos en el caso del personal de APTA es absolutamente falso, y lo demostramos con documentados estudios que estamos difundiendo. Asimismo, resulta ser un planteo incomprensible en la actualidad, teniendo en cuenta que ya en 1997, el Gerente de Recursos Humanos de AA Jorge Cubero, actualmente Director de Recursos Humanos de dicha empresa, declaraba lo siguiente:
"desde 1991 hemos flexibilizado nuestro sistema laboral, con los seis gremios establecimos negociaciones en forma directa".
Revista Noticias del 25/01/97.

LA SIMULACIÓN Y EL ENGAÑO PREMEDITADO, EN LA BUSQUEDA DE LA IMPUNIDAD

Lo que la SEPI / Estado español está llevando a cabo con nuestra aerolínea de bandera, con el consentimiento del gobierno de la alianza, es una maniobra tanto de ocultamiento (de lo que han hecho a Aerolíneas durante 10 años y de lo que en verdad quieren terminar de hacerle), como de evasión (de transferencia de sus responsabilidades y culpas a los trabajadores que, como los Técnicos Aeronáuticos, quieren impedir que se siga saqueando un patrimonio de todos los argentinos, para beneficio de la corona de España). Esta misma maniobra ya la efectuaron con éxito Iberia/SEPI/Estado español en Venezuela, logrando con ella quebrar en 1997 a su línea aérea nacional, VIASA. Por supuesto, para hacerlo también contó con el beneplácito del gobierno venezolano de turno. De lo que se trata es de distorsionar ante la sociedad argentina la apreciación de la realidad, y hacer aparecer a las víctimas como victimarios y viceversa. Ante la inmoralidad extrema, fácilmente detectada por la sociedad, sobre el latrocinio cometido con Aerolíneas, el Estado español, intenta ocultarlo mediante dicha maniobra, usando para efectuarla dos tipos de discursos o estratagemas desresponsabilizantes. Para la primera etapa, cuando ejerció la conducción a través de Iberia, utilizó la excusa: "Quisimos hacer lo mejor pero no pudimos. Se cometieron errores pero ajenos a nuestra voluntad. No tuvimos éxito, pero los atenuantes nos eximen de culpas". El ardid se basa en admitir que algo o incluso todo lo hecho fue incorrecto, pero siempre justificable dadas las circustancias. O, como expresó el presidente de la SEPI/Estado español, Pedro Ferreras Díez, "la gestión no ha sido especialmente afortunada. Pero, éste no es momento de los reproches, ni siquiera de hacer análisis críticos sobre ese tema. Luego, ya depuraremos responsabilidades" Clarín 18/06/00. Pero ¿Cuándo y dónde llegará ese momento?, y ¿Quién será el juez? Si el gobierno argentino que es quien tiene el deber de hacerlo, porque un patrimonio de la Nación fue devastado por un Estado extranjero, ha resignado el ejercicio de tal obligación. Para la segunda y actual etapa de su administración, ahora a través de la SEPI, el Estado español busca exculparse para ejecutar el final de su plan para Aerolíneas y Austral, empleando la justificación: todo lo que hacemos es lo mejor y lo único posible, para salvar a la empresa. Quienes se opongan serán los únicos culpables de su caída, como de cualquier otro mal que le ocurra. O, como declaró en el diario La Nación, el 07/02/01 una fuente muy cercana a la dirección de Aerolíneas que pidió reserva de su nombre, y cuyas expresiones son similares a las vertidas en privado por el español Emilio Cabrera, el actual Director General de la compañía: "Aerolíneas es viable siempre y cuando se cumpla con el plan, si no va a la quiebra. La SEPI no pondrá un peso si no se cumplen los resultados, sólo porque los empleados no han querido acompañar el plan para salvar la empresa". La estrategia que este engaño discursivo utiliza para ocultar la realidad, se basa en aceptar la responsabilidad de que lo que se hace (despidos, reducción salarial, aumento de horas de trabajo, etc.), pero negando completamente que se trate de algo equivocado o con consecuencias negativas, sino todo lo contrario. De esta manera, con la justificación plena de sus actos, el victimario -Iberia/SEPI/Estado español -, intenta derivar las culpas hacia sus víctimas - los trabajadores de Aerolíneas/Austral-, que han decidido luchar para que ni ellos ni su fuente de trabajo desaparezcan, responsabilizándolos de todas las desgracias que puedan sucederles. Es, ni más ni menos que una reactualización y adaptación para el caso de Aerolíneas Argentinas y Austral de nuestro bien conocido "por algo será": algo habrán hecho esos sindicalistas brutos y malvados, para que el bondadoso y sacrificado Estado español no haya podido salvar a Aerolíneas Argentinas y Austral. Esa es la "visión" de la realidad, que los españoles se esfuerzan para imponer entre la opinión pública nacional y extranjera, mediante sus campañas de prensa y su guerra psicológica. Quieren que la sociedad argentina y la del mundo, condenen a las asociaciones sindicales que se niegan a aceptar el plan Director de la SEPI/Estado español. Y, una vez lograda esa condena, que convierte a la víctima en victimario, obtener su propia exculpación: moral, legal y política. Una exculpación que se haría automáticamente extensiva a su principal cómplice y partícipe indispensable para consumar los delitos contra Aerolíneas y Austral: el Estado argentino, de Menem a De la Rúa. La SEPI / Estado español, también tratará de embaucar a los trabajadores de Aerolíneas y Austral con su adoctrinamiento empresarial, o amedrentándolos con su estrategia del terror, que amenaza tanto a sus puestos como a su fuente de trabajo, para lograr que la mayor cantidad posible de ellos se identifiquen con la ideología que los auto acusa- se auto acusen-, y se convenzan que son los culpables de cualquier mal que a ellos o a su empresa, les pueda suceder. El propósito, es socavar la confianza y debilitar la voluntad de lucha de los trabajadores, que ya no se dejan engañar más por las mentiras del Estado español, y están decididos a luchar contra la desaparición de Aerolíneas Argentinas y Austral.

GLOBALIZACION + NEOLIBERALISMO + ESTADO AUSENTE = NEOCOLONIALISMO

Lo que ahora la SEPI / Estado español ha planeado para el futuro de Aerolíneas Argentinas y Austral, es uno de dos objetivos. El primero ya usado con VIASA, es quebrar Aerolíneas en lo inmediato, e irse como hidalgos caballeros víctimas de la incomprensión e incapacidad nativa, y por lo tanto, eximidos de rendir cualquier tipo de cuentas, ya sea ante nuestros tribunales como ante nuestra sociedad. El segundo, más ambicioso aún, es continuar durante un breve período al frente de Aerolíneas para culminar con los "negocios" que todavía a expensas de ella pueda realizar, que como hemos dicho, son fundamentalmente dos: la tercerización o franquicia de muchas de sus rutas a otras aerolíneas; y la venta de su Área Técnica de mantenimiento y reparación aeronáutica a una empresa extranjera, para constituir una nueva compañía independiente de Aerolíneas con un amplio mercado nacional y regional, obteniendo utilidades tanto por dicha venta parcial, como por la nueva empresa a crear. Poseería de esta forma la mitad de la industria más importante de reparación y mantenimiento aeronáutico nacional. Por supuesto, cuanto más bajos sean los sueldos del personal Técnico Aeronáutico más tentadora o factible será la venta de esa Área Técnica, puesto que menores serán los futuros costos y por ende, mayor el margen de rentabilidad empresaria a obtener. Cabe destacar, que este emprendimiento sería tan redituable, que de no ser posible llevarlo a cabo como señalamos, igual se lo concretaría luego de una quiebra -fraudulenta- de nuestra empresa de bandera. Si se consuman, éstos últimos "negocios", Aerolíneas realmente se convertirá en una empresa inviable, en lo comercial por la jibarización de su mercado, y en lo financiero, porque sus costos de mantenimiento al no ser éste más propio, se dispararán de manera insostenible. El resultado para nuestra aerolínea de bandera terminará siendo el mismo, y aún con mayores razones: su quiebra. Y, el Estado extranjero depredador, disfrazará una vez más la realidad para justificar el trágico final, jurando y perjurando que a pesar de todos sus esfuerzos, fue imposible salvar a la empresa. Iberia/SEPI/Estado español podrá entonces festejar la victoria de su plan, haber logrado hacer desaparecer a Aerolíneas Argentinas para apoderarse de la industria y el mercado aerocomercial nacional: a los destinos donde no vuele Aerolíneas lo hará Iberia/SEPI/Estado español- como ya sucede en Europa- o sus socios locales e internacionales; y controlará la más grande infraestructura de mantenimiento y reparación aeronáutica de la Argentina y de la mayoría de los países de Latinoamérica. Tarea, neocolonialista, cumplida sobresalientemente, pero como siempre en estos casos con total deshonor e inmoralidad. Quienes trabajamos en Aerolíneas Argentinas y Austral somos conscientes de lo que ha sucedido y sucede en ellas, mucho más, quienes debemos desempeñar una responsabilidad de conducción en alguna de las asociaciones sindicales vinculadas a las mismas. Por ello, resulta inaceptable e incalificable, que ciertos dirigentes de esas asociaciones, estén avalando y aprobando con sus decisiones el estrago que el Estado español continúa ejecutando sobre nuestra aerolínea de bandera, como el daño que esto ocasiona a sus trabajadores y a todo el país. Mucho más llama la atención, y al repudio, en aquellos dirigentes que acreditan una formación profesional previa a su actividad en Aerolíneas, la cual los preparaba y juramentaba para defender a cualquier precio, incluso el de su propia integridad, los superiores intereses de la Nación; y sin embargo, no han vacilado en abrazar prestamente al Estado invasor, y en rendirse con docilidad al mismo. Traicionando por espurios intereses subalternos, tanto su palabra empeñada, como a su empresa, a sus compañeros de trabajo, y a todos sus conciudadanos. Dios y la patria seguro se lo demandarán, pero antes lo haremos nosotros, los argentinos. Aerolíneas no se encuentra en esta situación de postración, ni le sucedió todo lo que le sucedió económica y financieramente porque las sagradas leyes del mercado así lo dispusieron. Porque el mercado la expulsó por falta de competitividad. Aerolíneas se halla así porque fue vaciada, y robada planificadamente por Iberia/SEPI/Estado español mediante la administración fraudulenta de la misma. Y no creemos que exista ninguna ley dentro del liberalismo económico, que obligue a encubrir o a defender delincuentes -nacionales o extranjeros -, por el bienestar y la eficiencia del mercado. Por eso es el Estado argentino quien debe imponer condiciones, investigaciones y planes al Estado español y no al revés. Lo cual ya hubiera sido así, si nuestro Estado se comportara como uno del Primer Mundo, por ejemplo como el español. Si el Estado aliancista no fuera el continuismo del Estado autoritario, hostil y ausente, - el Estado enemigo -, como lo fue el del menemismo. Como es continuismo también de su política económica. Una política de desindustrialización y desnacionalización de la economía argentina, que se profundizó hace 25 años con Videla-Martinez de Hoz, se completó con Menem-Cavallo y se continúa con De la Rúa-Machinea-Cavallo. Una política económica cuyo costo inicial para imponerse fueron miles de desaparecidos físicos, y cuyo costo final para perpetuarse son millones de desaparecidos económicos y sociales. Una política neoliberal de capitalismo salvaje, que ha sido condenada por la Iglesia Católica, junto con el marxismo. Y que provocó, según lo expresado por el Cardenal argentino Jorge Mejía, actual Director del Archivo y Biblioteca de la Santa Sede, que el país esté "inmerso en un capitalismo salvaje que no tolera reglas morales, y cuyo único criterio es el enriquecimiento". Una política económica totalitaria, más de fascismo de mercado que de liberalismo, porque somete a nuestro pueblo a la dictadura de los mercados, o a la de aquellos que los controlan. Fue esta política económica sumada a la corrupción, la que realizó con Aerolíneas una privatización forzosa y a cualquier precio, que estuvo plagada de irregularidades técnicas y jurídicas que la arrastraron a estos calamitosos resultados actuales; y que la erigieron en uno de los casos más flagrantes y colosales de corrupción de la historia menemista. Que, bochornosamente, lo continúa siendo en la era delaruista. El Estado español, primero a través de Iberia y luego a través de la SEPI, ejecutó con Aerolíneas - al igual que hizo con VIASA-, un plan sistemático de aniquilación y usufructo de su patrimonio, para apoderarse tras su desaparición del botín final y más importante: sus rutas, sus mercados, y su infraestructura industrial de mantenimiento y reparación aeronáutica. Nunca fue conveniente o funcional, para los intereses estratégicos del Estado español una Aerolíneas rentable, vigorosa y dominante en su región. Esa meta ni siquiera fue considerada. Jamás el Estado español elaboró una estrategia con fines de crecimiento y expansión, en cuanto a activos, personal y mercados, para Aerolíneas, tal cual hace en España para Iberia. Como se comprueba en lo registrado en los diarios de sesiones de las Cámaras de Diputados y Senadores española, algunos de cuyos párrafos citamos al final de la presente introducción (1). Lo que el Estado español llevó a cabo con Aerolíneas Argentinas fue una política de terrorismo económico de Estado. Y sus trabajadores, como ya lo fueron sus bienes, seremos sus desaparecidos, si la fase final de ese plan operativo de aniquilación, que se llama Plan Director, termina de aplicarse. Como sentenció Robert Booth, Gerente de la Consultora de EE.UU, Aviation Management Service, respecto de la propuesta de reestructuración presentada por los españoles: "nunca ví una aerolínea que se achique a sí misma para obtener rentabilidad. Cuando se comienza a cortar rutas, se reducen los ingresos pero los costos se mantienen". The Wall Street Journal, Junio 12, 2000. Pero no debemos de ninguna manera resignarnos y pensar que no hay otra alternativa o alternativas para Aerolíneas, y aceptar la patraña de la salida única en la que insiste el Estado español, que no por muy repetida significa que sea verdad. Los pensamientos únicos son sólo evaluaciones parciales de la realidad. Siempre existen otras opciones factibles de acción que se pueden hallar. Y un Estado con la intencionalidad política necesaria, invariablemente las encuentra o crea. Ello es válido tanto para nuestro modelo económico, puesto que una cosa es la globalización y otra el neoliberalismo, y no podemos oponernos a la primera porque es como oponerse a la ley de gravedad, pero sí podemos integrarnos a la economía globalizada mediante políticas diferentes a la neoliberales, dictadas por los grandes centros de poder, y defender como lo hacen los países avanzados, sus legítimos intereses nacionales en cuanto a producción, capital y trabajo. Eso se puede hacer sin ignorar ni las leyes del mercado ni la globalización; como también lo es válido para el caso de Aerolíneas Argentinas, la cual no es una empresa inviable ni comercial ni financieramente, solo necesita ser administrada con idoneidad y honestidad, sin rapiña y con voluntad de hacerla crecer. Además, un plan alternativo - al menos uno- ya existe, se llama Plan Restaurar, y fue elaborado por la misma persona y consultora que desarrolló el plan de reestructuración de United Airlines, Randolph Babbitt, que estaba a punto de quebrar y hoy es la más importante de los EEUU. Fue y sigue siendo auspiciado por tres sindicatos aeronáuticos APTA, AAA y APA, y tiene fuentes de financiación y operadores potenciales, interesados y dispuestos a negociar. Naturalmente, fue rechazado sin analizar por el Estado español, pero también vergonzosamente, con similar celeridad y felonía, por el Estado de nuestro país. El mismo Estado que por ser Aerolíneas Argentinas su empresa de bandera; haber sido creada por él hace cincuenta años; haber sido financiada y engrandecida con los impuestos de todos los argentinos; constituir un servicio público y un activo estratégico de la nación, económico, político, de defensa; y de integración territorial, especialmente después de la eliminación de la mayor parte de nuestra red ferroviaria; y por si fuera poco, poseer aún los argentinos - entre Estado y trabajadores -, un 15% de las acciones empresarias, debería estar enjuiciando a los culpables de su latrocinio; haber denunciado el incumplimiento de los compromisos contraídos por el Estado español en el contrato de adjudicación de la empresa, y por ende la caducidad de la misma; y por supuesto ser él quien idee y desarrolle un plan alternativo verdadero, que sanee a nuestra aerolínea de bandera haciendo pagar sus deudas a sus causantes, y la rescate reprivatizándola con dueños, que sean idóneos, confiables y decentes. Hacerlo no sólo no lesionaría la seguridad jurídica nacional para los inversores extranjeros, sino que la reafirmaría, como siempre lo hace el combate contra la corrupción. No hacerlo, significa que el Estado nacional opta por representar y patrocinar intereses de los extranjeros que nos esquilmaron, y no los de los argentinos. Significa, que la pauta de nuestra política económica y exterior, sigue siendo el vasallaje, ofendiendo la memoria y la obra de los fundadores de nuestra independencia y nacionalidad. Aunque luego nuestros gobernantes se indignen y rasguen las vestiduras, cuando se los califica de genuflexos ante los poderes económicos extranjeros. Si en verdad no lo son, tienen la oportunidad de demostrarlo, ya sea desarrollando un proyecto y una estrategia aerocomercial que defienda a las empresas nacionales, que aún no existe; como con las decisiones que adopten para resolver la situación de Aerolíneas Argentinas. Sería una clara señal que le permitiría a los argentinos comprobar, si su Estado a través del gobierno de la Alianza, va a defender los intereses y derechos de sus trabajadores y empresas, tal cual lo hacen los estados de las naciones más prósperas, o los abandonará indefensos ante el avasallamiento del poder extranjero. Y abandonar a Aerolíneas y Austral es perder más de 10.000 puestos de trabajo, entre los de ambas empresas y las muchas Pymes que existen alrededor de ellas. Un dato para nada despreciable en un país como el nuestro, no solo por los millones de desocupados, subocupados y excluidos sociales que existen, sino porque también, lleva tres años de depresión económica, y con más desempleo, no habrá jamás ni reactivación, ni crecimiento, ni la tan deseada reducción del déficit fiscal, ni menos, gobernabilidad (en vez de correr a apagar incendios, sería mucho mejor que los previnieran).

VERDAD, JUSTICIA Y LUCHA INCANSABLE

Pero si Aerolíneas cae no caerá sola, los Técnicos Aeronáuticos nos encargaremos que así sea. Con ella caerán todos sus victimarios. Empezando por el Estado extranjero invasor, que quiere reconstruir su Virreinato en Latinoamérica, y nos trata como si San Martín y nuestra declaración de la Independencia no hubieran existido. Nadie en todo el mundo, dejará de saber lo que han hecho con nuestra aerolínea de bandera y con sus trabajadores, mediante el plan sistemático de exterminio que llevaron a cabo con ambos. No dejaremos organizaciones públicas y privadas, nacionales e internacionales, gubernamentales y no gubernamentales, políticas, económicas, aerocomerciales, laborales; ni foros de debate; ni medios de comunicación ni cualquier otro escenario y momento que nos sea apropiado, para denunciar la verdad del pillaje que el Estado español cometió con Aerolíneas y Austral, y reclamar que devuelva lo que ilícitamente se llevó del patrimonio argentino. Advertiremos a todos los pueblos del planeta, en especial a los más vulnerables sobre el peligro que representa la nueva cruzada conquistadora que ha emprendido el Estado español actual. A los pueblos que ese Estado neocolonialista quiere vender o está vendiéndoles electricidad; comunicaciones; información mediática; petróleo; servicios bancarios; transporte ferroviario; automotriz; aéreo; etc., etc. Para que ellos decidan si esos capitales y ese país, son dignos de confianza; para permitírseles operar en sus territorios y darles sus dineros. El segundo que sufrirá las consecuencias si Aerolíneas cae, será el más culpable - ayer y hoy -, nuestro gobierno nacional. El cual propició con Menem la entrega a cualquier precio de la empresa. Y avaló su administración fraudulenta y vaciamiento; y con De la Rúa se perpetúa, con idéntica complicidad y encubrimiento sobre la rapiña española, para consentir la liquidación total de Aerolíneas y Austral. Lo que Menem comenzó con Aerolíneas -al igual de lo que sucede en la economía nacional -, De la Rúa lo quiere terminar. Cabal ejemplo de ser más de lo mismo. Pero ésta misma coalición de gobierno que hoy reniega tanto de sus compromisos electorales de cambio, como de su obligación de resguardar nuestra aerolínea de bandera, sus puestos de trabajo y su rol estratégico para la Nación, rendirá examen en las urnas dentro de pocos meses más, y necesitará volver a desplegar sus mejores medios de seducción, para persuadir a su electorado cada vez más refractario. Será en ese momento, que nosotros los Técnicos Aeronáuticos, informaremos por todos los medios posibles - e imposibles- a nuestros conciudadanos, sobre todo lo que el gobierno aliancista pudo haber hecho y no hizo para salvar a Aerolíneas; y sobre todo lo que pudo dejar de hacer pero hizo, para proteger, favorecer y justificar al Estado delincuente e invasor español. Los Técnicos Aeronáuticos nos ocuparemos con tenacidad y perseverancia, de que ningún Argentino ignore antes de las próximas elecciones legislativas, que el presidente De la Rúa, como sus más destacados funcionarios, han sido aliados imprescindibles, para que el Estado español haya consumado su depredación de Aerolíneas. Y que unidos -gobierno nacional actual y anterior, más Estado español -, han conformado la asociación ilícita, que destruyó a nuestra aerolínea de bandera. Cuando mencionamos culpas gubernamentales no incluimos solamente al poder ejecutivo, sino también a los restantes poderes del Estado argentino - el legislativo y el judicial -, por lo que por acción u omisión en su oportunidad para que Aerolíneas se adjudicara a Iberia / Estado español; y por lo que no hacen ahora para impedir que desaparezca definitivamente. El Parlamento tiene muchos recursos para vigilar y restringir los actos del Poder Ejecutivo, que no está empleando hoy para el caso de Aerolíneas y Austral pero, que sí supo utilizar en la década del '80, para impedir que se privatizara solo el 49% de la empresa. El Poder judicial por su parte, que pudo en la década del '90 apelar a un recurso jurídico totalmente improcedente, para lograr la privatización de Aerolíneas, como lo fue el "per saltum", y puede en el presente encontrar justificativos legales para procesar por "extorsión", a quien reclama alimentos delante de un supermercado para mitigar el hambre de desocupados y jubilados, (hay más de 2500 dirigentes sindicales y sociales procesados, como resultado de la judicialización de la protesta sindical social), aún luego de diez años no pudo hallar razones jurídicas suficientes, para investigar la clara y alevosa administración fraudulenta ejercida por Iberia/SEPI/Estado español, contra nuestra aerolínea de bandera, mediante la cual la vació de su patrimonio. En hechos como los cometidos en perjuicio de Aerolíneas Argentinas y Austral, ser un testigo mudo, teniendo las facultades para actuar, la obligación, y el amparo para hacerlo, es también ser culpable. No podemos excluir lamentablemente de nuestra crítica, a la gran mayoría de nuestra dirigencia política, haciendo la salvedad de las escasas y honradas excepciones que existen. Una dirigencia, que a pesar de provenir mayoritariamente de los grandes partidos populares argentinos surgidos en el siglo XX, han olvidado o directamente abjurado, del ideario y las propuestas nacionalistas y democráticas de los mismos, y se han ideológica y políticamente metamorfoseado en aquello a lo que se oponían y combatían, y contra lo cual, sus organizaciones políticas se gestaron. Como resultado de ello, esa degradada dirigencia política ha dejado de ser la Causa para convertirse en el Régimen, falaz y descreído. Y, han repudiado - por utópicos- los objetivos nacionales de soberanía política, independencia económica y justicia social, y se han entregado a "la raza maldita de los explotadores y mercaderes de los pueblos." Los Técnicos Aeronáuticos no luchamos únicamente para defender nuestra fuente y nuestros puestos de trabajo; lo hacemos también, para preservar una empresa que es emblema de nuestra argentinidad, dado que fue fundada, financiada y atendida siempre por argentinos, y porque lleva los colores y el nombre de nuestro país a las naciones del mundo. Por eso, es tan importante nuestro deber de denuncia sobre la verdad de lo que han hecho y hacen con ella, ante todas las autoridades y ante cada habitante de este planeta. Perseguiremos por siempre justicia, por que la nuestra es la causa de los justos, y no cejaremos hasta obtenerla, nos lleve un día o toda nuestra vida, y la de quienes a nosotros nos sigan. Hasta que sea desenmascarado el Estado ladrón que se hace pasar por amigo, y pague sus culpas. Y así será, porque de su lado está solo la razón de la fuerza, pero del nuestro la fuerza de la razón. Y la historia enseña, que los primeros siempre son derrotados por los segundos, cuando los pueblos toman conciencia de las verdades que están ocultas, y pueden reconocer sus derechos legítimos, sus intereses reales, y sobre todo, quienes son sus enemigos y por qué. Y los españoles, ahora victimarios, lo deberían saber muy bien, porque más de una vez en el tiempo, ellos han sido las víctimas. Es por todo lo expuesto, que los Técnicos Aeronáuticos no dudamos ni de la justicia ni del triunfo de nuestra causa, y que cuando el presente se haga historia, el futuro a nosotros nos absolverá, por que siempre hemos sido parte de la solución y nunca del problema de Aerolíneas Argentinas y Austral. Y nuestra lucha, habrá sido partícipe de una mucho mayor, para derrotar a todos los victimarios que nos impiden realizar la Argentina próspera, justa y soberana que los argentinos podemos y nos merecemos tener.

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